Si vivieras en un queso
sería fácil ver ventanas,
unas por corto y otras por exceso;
y quien no dijo relaciones malsanas.
Y cuando la cosa está que arde,
ya ni el descanso al final se puede;
por mínima a veces alarde
por máxima, ni adrede.
Distintas las medallas,
siempre al final del camino
esperando, al futuro ensayas
con bendición, valor y al destino.
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